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Se comercializan seis especies de esponjas, con numerosas variedades. Su
esqueleto está compuesto sólo de espongina, que es un material
proteínico flexible, y no tiene espículas duras. Las
mejores esponjas son las del mar Mediterráneo y además son
las más
suaves; luego les siguen en calidad las del mar Rojo, y las
especies antillanas, las cuales son más ásperas y duran
menos. Las esponjas son recolectadas por buceadores, y a
continuación se deja descomponer el tejido vivo. El
esqueleto remanente se limpia, se blanquea y se corta en los
familiares bloques que se venden en las tiendas.
Clasificación
científica:
las esponjas componen el filo Porifera. Hay cuatro grandes grupos. Todas las esponjas
pertenecen al
grupo Calcarea son marinas, con espículas
esqueléticas compuestas de carbonato de calcio. Las Hexactinellida
habitan en aguas profundas; ya que su esqueleto es de
sílice y presenta bellísimas disposiciones de seis puntas, también
se denominan esponjas de cristal. Las Demospongiae
(un 95% de las especies de esponjas vivas) comprenden las de
agua dulce. Su red esquelética está compuesta de espongina, y
en algunas especies hay también espículas de sílice. Las Sclerospongidae
presentan un delgado esqueleto de espongina y sílice que
rodea un esqueleto calcáreo central más robusto.
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